¿PERDIMOS?

Lo que más me dolió ayer es no haber haber terminado sin haber podido gritar un gol de Mundial. Un gol de esos que se grita cuando la esperanza está todavía viva, de esos que se gritan fuerte y largo, de esos que hacen que saltes de la silla y te abraces con cualquiera que esté a tu lado. 

Perder los 2 partidos me jodió, sí. Pero siempre estuvo dentro de las posibilidades. Es decir, en cierto momento me creí el cuento que estábamos a sólo 6 partidos de ser campeones mundiales... pero en el fondo sabía de dónde veníamos y lo mucho que habíamos pasado para volver a un Mundial después de 36 años. 

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Perder estaba dentro de los cálculos. Perder a cero, no. Creo que interpreto a varios cuando digo que lo que me frustró ayer es no haber tenido el privilegio de soltar ese grito, el no haber podido disfrutar ese golpe de adrenalina, el no haber tenido esa experiencia de catarsis liberadora. 

Seguramente habrá un gol contra Australia, pero ya no será lo mismo. Será un Gol! de esos para adentro, de esos de alivio más que de triunfo. Solamente un gol de honor. 

Hemos ganado mucho. 

Ya está: perdimos los 2 primeros partidos. Fuera de eso, siento que hemos ganado muchísimo. 

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Como país nos habíamos acostumbrado a perder en un deporte en el que somos buenos, en el que tenemos un estilo propio y una personalidad distinta a todos en el mundo. Pero ahora, toda una generación de jugadores e hinchas ha descubierto la olvidada sensación del triunfo y la victoria. Hemos ganado autoestima.

Como país hemos descubierto la fuerza y el talento de nuestros jóvenes, que bien liderados y encausados pueden lograr muchísimo, sin la necesidad de recurrir a ningún poder fantástico. 

Hemos tenido una verdadera reconciliación con el deporte rey. A nivel Federación, a nivel comando técnico, a nivel jugadores, a nivel hinchas, a nivel periodistas y a nivel auspiciadores.

Ahora todos sabemos que Perú tiene más de 30,000 locos dispuestos a seguir a su selección a donde vaya y 30 millones igual de fanáticos y apasionados que aunque se queden en casa son capaces de comprar álbumes, camisetas, sombreros y televisores a cambio de unas cuantas victorias. 

Hemos ganado íconos, ídolos, referentes, valores. 

Lo que viene para adelante, sólo puede ser mejor. 

Habrá que esperar 4 años más para soltar ese grito de gol de Mundial que se me quedó guardado en el pecho y la garganta, listo para salir.

La diferencia entre ayer y hoy es que ahora creo que se puede, ahora creo que hay futuro y que seguramente estaremos en Qatar. 

Porque la CONFIANZA está entre las cosas más valiosas que este proceso de Gareca y sus tigrillos nos ha hecho ganar.