Éramos pocos, y apareció el bricolaje publicitario. - Adlatina.com

Éramos pocos, y apareció el bricolaje publicitario. - Adlatina.com

El día de hoy apareció este interesante artículo en Adlatina , que me permito citar esperando no violar ninguna regla del blogging. Me parece muy interesante por estar 100% relacionado con lo que estoy haciendo en holotof.

“EL AUGE DEL USER-GENERATED CONTENT”
Éramos pocos, y apareció el bricolaje publicitario.
(Por Verónica Rímuli, jefa de redacción de Adlatina Magazine)
Existe una nueva raza de creativos publicitarios amateurs, que elaboran piezas sin cobrar y sin que se las pidan –sólo siguiendo los dictados de su inspiración, a menudo espoleada por publicidades “verdaderas”- y luego las suben a sitios web de relacionamiento social. Los más apocalípticos señalan que éste es el principio del fin de la creatividad como profesión. Otros se preguntan si hay manera de controlar el caos generado por los consumidores que ya no se conforman con limitarse a comprar un producto u otro, pero que también pueden hartarse de trabajar gratis.
En su edición del pasado viernes, el New York Times iniciaba una nota sobre el negocio preguntándose: si la publicidad es una actividad en peligro, como plantean algunos, ¿por qué tanta gente parece querer dedicarse a producirla?
El interrogante viene a cuento de un fenómeno muy extendido ya en los Estados Unidos -el llamado “fenómeno web 2.0”, que refleja la popularidad de sitios de relacionamiento social como MySpace.com y de videos compartidos como YouTube.com-, que ha creado una nueva raza de creativos publicitarios amateurs. Y, señala el NYT, la industria, ansiosa por tomar ideas que impidan su anunciado ocaso, estaría comenzando a mirarlos con cariño.
Es cierto que, por aquellas latitudes, pocas campañas se consideran completas sin una fuerte presencia en internet, de preferencia con una cuota de interactividad que impulse a los consumidores a comprometerse con la marca. Y, cada vez más, esto toma la forma de la customización de la campaña de marketing e, incluso, algunos anunciantes permiten que los consumidores hagan los avisos publicitarios por sí mismos. Tal el caso de la campaña europea de Sony para su televisor Bravia, que planea alentar a la gente a crear variaciones de un nuevo spot televisivo que se rodó en Glasgow, y subirlas a un website especial. La idea apunta a estimular un proceso que se estaba dando solo, en relación con el aviso de las pelotitas de colores saltando por las calles de San Francisco que creara el argentino Juan Cabral, de Fallon Londres. El anuncio inspiró imitaciones y bromas, incluyendo una de otra agencia londinense, Clemmow Hornby Inge, protagonizada en este caso por limones, naranjas, manzanas y melones rodando por las calles de Swansea, una ciudad de Gales.
Hágalo usted mismo Como refiere el diario neoyorquino, pocos avisos realizados por amateurs han llegado más allá de internet, a excepción de algunos hechos para Current TV, un canal de cable estadounidense dedicado a lo que allá denominan UGC (user-generated content), contenidos generados por los usuarios.
Sin embargo, para algunos analistas, las cosas podrían estar cambiando. “Sin llegar al caos completo, ¿hay una forma de tener un caos controlado?”, se pregunta Rishad Tobaccowala, ceo de Denuo, una unidad de Publicis especializada en nuevas tecnologías. De hecho, varias de las grandes compañías de publicidad se han movido hacia el caos del networking social y el UGC. Entre ellas, el grupo WPP, Interpublic y Publicis.
También se cita el ejemplo de la cadena de reastaurantes Moe’s Southwest Grill, que organizó un concurso de videos –en uno de los sitios que permiten subirlos para compartir- con la consigna de que deben ilustrar el tema “un burrito en todas las manos”. Ahora bien, ¿a dónde se dirige todo esto? Según algunos ejecutivos publicitarios, se trata de una de las típicas modas, como la reality tv, que se desvanecen apenas se agota la novedad. Del otro lado, la revista Fast Company advierte que la tendencia crecería de tal modo que los creativos publicitarios se extinguirían en la próxima década…
Más allá de las –muy grandes- diferencias que caracterizan al mercado del país del norte, y su inveterada vocación por las predicciones fundamentalistas (recordar la burbuja de las punto.com&hellip, este planteo de bricolaje publicitario parece atentar contra algunas normas básicas de la comunicación en general, y de las comunicaciones de marketing en particular. ¿A dónde van a parar las toneladas de palabras vertidas en torno del branding, de la identidad marcaria, de la necesidad de discursos consistentes, si el “nuevo gran hallazgo” es que los consumidores sean quienes hagan los avisos? ¿A dónde los millones de investigaciones, focus groups, estudios de targets? ¿A dónde los profesionales de la creatividad? Además, ¿creerán acaso que por puro cholulismo las personas se avendrán a trabajar gratis –o casi- para las corporaciones que además les venden los bienes y servicios?
Y un último interrogante: ¿No sería mejor que se escuchara realmente al consumidor en sus necesidades, intereses, y –sobre todo- hartazgos?