Mi Gran Nonuá!

Nonoy Vildoso es el nombre que estaba en el primer cheque de sueldo que firmé en mi vida.

Nonoy (yo le digo Nonuá desde que me enteré que el apellido Delboy se pronuncia delbuá) llego a nuestras vidas de pura casualidad. Cuando la empresa recién empezaba a agarrar vuelo y yo ya necesitaba por lo menos un par de practicantes para ayudarme tuve que salir de la cómoda pero solitaria oficinita que tenía en la azotea de mi casa para moverme a algún lugar en el que pudiera acomodar a los chicos. En esos días -también de casualidad- me reuní con mi pata Daniel Chappel en La Baguette de Pardo y Aliaga y me contó que -justamente- se estaba mudando a una oficina más grande porque la que tenía ya le había quedado chica, y que si yo quería, él me alquilaba uno de los cuartos de la casa y me regalaba el hall para yo poner ahí a los practicantes.

Fue el mismo Daniel quien semanas más tarde me presentó a Nonoy. Era su Productora. Daniel la apreciaba muchísimo, pero en realidad no necesitaba una productora full time, así que me propuso que la compartiéramos miti-miti. Y así fue que Nonuá se convirtió en la primera empleada oficial* (en planilla, full time, aunque en realidad era miti-time) de la Consultora, y con el tiempo en mi compañera inseparable en la aventura que significa crear una nueva empresa con un modelo de trabajo distinto a todo lo existente y que íbamos inventando en el camino y que seguimos inventando hasta hoy.

¡Qué no hemos pasado con Nonoy! ¡Cuánta gente linda hemos visto pasar! ¡Cuánto hemos aprendido! ¡Cuántos cambios hemos planeado y ejecutado juntos! ¡Cuántos problemas difíciles hemos superado! Han sido 6 años de trabajo intenso y emocionante en los que Nonuá pasó de ser Productora miti-time a Coordinadora General 24/7 de una empresa que ahora tiene 30 Creativos que controlar, ordenar, motivar, empujar, ayudar, engreír y también domar cuando nos ponemos chúcaros. Y lo hizo excelentemente. En realidad, todos los retos que la operación de la nueva Consultora presentaba fueron en algún momento u otro asumidos y superados por mi Gran Nonuá.

En su rol de Coordinadora General, a Nonoy le tocó ser el personaje duro de la película, el hemisferio izquierdo de una oficina llena de hemisferios derechos. Muchas veces tuvo que ser la mala de la película, cosa que le advertí cuando le ofrecí la posición. Muchas veces por eso, la tuve en mi oficina muy bajoneada emocionalmente con el rol que le había tocado: ser la dura en un mundo blando, ser la ordenada en un mundo de caos, ser la seria en un mundo divertido. Espero de todo corazón haberle dado en esos momentos el respaldo incondicional que le prometí el primer día que asumió el cargo.

No es fácil. Si se ponen a pensar, Nonuá solita cumplió en la Consultora el rol que un batallón de Directores, Supervisores y Ejecutivos de Cuentas cumplen dentro de una agencia tradicional. Claro, la parte estratégica la hacemos los creativos, pero todo el seguimiento, el control, la coordinación, la ejecución y mucho del contacto con los clientes… fue manejado por ella.

Quizás lo más increíble y admirable de todo, es que en medio de todo el esfuerzo que la oficina creciente demandaba, Nonoy pasaba por un matrimonio, una maternidad, un divorcio, una materni-papidad y una dura y larga batalla contra el cáncer de la que también salió triunfante. ¿Cómo pudo hacerlo todo? Sólo ella sabe. Pero lo cierto es que en simultáneo se dio tiempo para enamorarse de nuevo, esta vez de un gran hombre con el que pronto se estará casando en su nuevo hogar: Estados Unidos.

Así que se me va mi Gran Nonuá. Le ofrecen lo único que yo no puedo ofrecerle para que se quede conmigo: un anillo!

Ayer le organizamos una fiesta de despedida en la oficina que terminó siendo la más bonita de todas las fiestas que hemos tenido (y vaya que hemos tenido muchas y muy buenas!). Ahí, Nonoy pudo sentir como que a pesar de, o quizás debido a, su rol de "la dura", todos sus compañeros la apreciaban y le agradecían todo lo hecho; que todos entendíamos y valorábamos el papel que le tocó jugar por nuestro propio bienestar y crecimiento. Ayer tuvimos una yunza, una orquesta de salsa, una anticuchada y el sol salió e hizo más grata la cerveza y los chilcanos. Y aún cuando el horario de trabajo había terminado a medio día y muchos podían fugar hacia la playa, todos se quedaron bailando y acompañándola hasta que la fiesta terminó. Todos dándole a nuestra Gran Nonuá nuestro amor, nuestro enorme agradecimiento y nuestra eterna amistad.

¡A viajar Nonuá! ¡A casarse Nonuá! ¡A empezar de nuevo Nonuá! ¡A vivir… mi queridísima Gran Nonuá!

 

* Oficialmente Jessica y yo fuimos los primeros empleados, pero los fundadores no cuentan, pues. ;)