Tremendo juez y de tremenda corte.
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En algún momento del 2011, recibí una llamada de Eric Jurgensen de América Televisión, invitándome a ser parte del primer Tribunal de Ética de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión.  Con todo el trabajo que tengo en el día a día, debo confesar que mi primera reacción fue la de inventar cualquier excusa para escapar de la invitación, pero a medida que avanzaba la conversación fui pensando que muchas veces yo mismo he visto en los medios contenido que en mi opinión viola los derechos de nosotros el público, así fui convenciéndome mientras escuchaba a Eric, de que si yo mismo quería mejores medios para mi, mi familia y mis anunciantes, participar de este esfuerzo podría valer el esfuerzo. Aunque significara más trabajo. Aunque significara más trabajo y ad-honorem además!

También debo admitir, que en cierto momento dudé de que este fuera un esfuerzo serio y sospeché (todo mal pensado yo) que más bien pudiera tratarse de un "saludo a la bandera", del cumplimiento de un requisito técnico para que la SNRTV protegiera legalmente a sus asociados. "Ah no... si me llegan a tener de títere, renunció" -pensé- pero las palabras de Eric de verdad sonaban sinceras: había llegado el momento de dar una señal de mayor madurez y tener un tribunal independiente al que puedan someterse los casos en última instancia.

Finalmente acepté sin hacerme de rogar, y desde entonces conformo este Tribunal en conjunto con Luis Otoya (Otoya y Asociados) y Adrián Simons (Simons Abogados), 2 comunicadores y un hombre de leyes. Debo admitir que el trabajo ha sido intenso e interesantísimo, y que -pasada la agotadora lectura de los extensísisisimos "files" con las argumentaciones y contra argumentaciones de los acusados y acusadores- el debate con Lucho y Adrián es verdaderamente enriquecedor, siempre orientado en favor del bien común y siempre por encima los múltiples tecnicismos o leguleyadas con las que los abogados de las partes intentan orientar nuestro juicio.   También debo decir que nunca, pero NUNCA, hemos recibido ninguna presión por parte de los medios: nos han dejado ser totalmente independientes en nuestro accionar, aún cuando en muchos de los casos que han llegado hasta nuestra instancia el fallo les ha sido adverso.

Y todo esto viene a colación del artículo que adjunto, publicado en la revista ANDANEWS por Miriam Larco de CONCORTV. Al parecer ella ya ha empezado a notar el cambio, ese cambio que la SNRTV buscó al formar el Tribunal de Ética: encaminarnos a tener medios más libres y al mismo tiempo más justos y más responsables con la sociedad.