Vuela!

Era 1989 y yo había “vendido” mi primera campaña a Coca-Cola. Ahora iba a presentarles los presupuestos de producción y estaba tranquilísimo, seguro que nadie podría encontrar proveedores más económicos para producir la campaña. Eduardo Ringeling, Presidente de Coca-Cola Ecuador me escuchó con paciencia. Mi presentación estaba blindada: yo venía del Perú hiperinflacionario de Alan García y a mi nadie me iba a hacer gastar ni un dólar de más! Al terminar, Eduardo me miró casi que con ternura (yo tenía 25 añitos), como si yo hubiera salido de un campo de concentración y él me hubiera ampayado guardándome comida en los bolsillos.

- Esa es tu mejor recomendación?

- Sí! No hay cómo hacerlo por menos...

- No te pregunté si es lo más barato que pudiste conseguir... te pregunté si esa es tu recomendación.

La pregunta hizo cortocircuito en mi cabeza. Yo había sido criado en crisis económica y todos mis clientes habían tenido siempre la prioridad puesta en el centavo. Ringeling venía de otro mundo: era un chileno que había hecho carrera internacional en Coca-Cola, no ahorrando recursos sino generando nueva demanda, siempre innovando, siempre lanzando cosas nuevas.

- Déjame explicarte una cosa Robby: este proyecto lo venimos trabajando ya hace más de un año, hemos involucrado a muchas personas de varios países y ya hemos invertido decenas de miles de dólares en traerlo hasta este punto. La idea que nos presentaste es buenísima: me encanta! Pero... no estoy dispuesto a producirla a estos precios.

- Pero Eduardo, te aseguro que no hay como hacerla por menos...

- Exactamente.

Eduardo cerró la carpeta que tenía los presupuestos y me la devolvió.

- Quiero que empieces de nuevo el proceso, y que esta vez no busques ahorrarme dinero, quiero que encuentres los Directores que puedan agregarle valor a nuestra campaña y hacer que nuestro comercial sea aún mejor de lo que estamos imaginando. Búscalos... en Perú... en Chile,... en Argentina... en Brasil... habla con ellos inspíralos y deja que te presenten sus propuestas.

- ¡Pero Eduardo! ¡Voy a volar!

- De eso se trata Robby: anda y vuela!

Ese fue un punto de quiebre en mi carrera. Por supuesto que el proyecto fue un exitazo, igual que todos y cada uno de los proyectos que emprendimos juntos en los años siguientes. Eduardo me acostumbró a enfocarme en las oportunidades y a apostar en ellas, y hoy no entiendo que pueda haber otro camino.

Recordaba esta historia a propósito de fin de año, mientras pensaba qué cambio necesita nuestro Perú para aprovechar las enormes oportunidades que tiene por delante como país. La verdad es que creo que lo que nos falta es un Ringeling, que libere nuestra mente de nimiedades y pequeñeces y nos de -a todos- la licencia para volar.